¿Estás cansado de escuchar teorías empresariales vacías sobre lo que realmente significa el mando y las habilidades directivas? Hoy no quiero hablarte de teorías sacadas de libros de texto sobre mánagers de los años 90. Quiero compartir contigo los aspectos más relevantes basados enteramente en mi experiencia gestionando plantillas: los errores que yo mismo he cometido y las contundentes lecciones que he aprendido liderando proyectos digitales en estos últimos años.

He seleccionado cuidadosamente estas aptitudes y consejos de liderazgo empresarial que considero firmemente que definen a la perfección el verdadero rol directivo de éxito. Dominar la motivación de equipos efectivos en lugar de limitarse a exigir, o abogar por alcanzar un consenso en la toma de decisiones en vez de sencillamente imponer el "ordeno y mando", puede resultar muy complicado en la vorágine diaria de una PYME. Sigue leyendo y domina las claves exactas de cómo ser un buen líder o jefe para tu staff, fortaleciendo sus capacidades corporativas de forma genuina. Y presta suma atención al último punto: es sin duda el más controvertido y crucial en tiempos de crisis empresarial.

1. Motivar en vez de Exigir: Encuentra tu lugar

Debes buscar tu lugar exacto en el equipo, aquel espacio de trabajo en el que brilles y a la vez resuelvas las necesidades de todo tu staff. Piensa en qué aspecto te diferencias del resto y cómo esas habilidades pueden servir para coordinar sus propios talentos de manera óptima. Cuando enfocas tu gestión en ayudar a la ejecución en lugar de limitarte a sentenciar qué deben hacer y cuándo, verás rápidamente cómo tu equipo empieza a valorar genuinamente tus capacidades.

2. Ofrece tu Tiempo y tu Conocimiento

Ser un líder va mucho más allá de prometer bonos a fin de año, recompensas o incentivos monetarios. Seamos honestos: en la mayoría de grandes y medianas empresas, esos incentivos financieros escaparán habitualmente a tu control directo. Sin embargo, hay un recurso valiosísimo que es 100% tuyo y que nadie te puede limitar: tu tiempo personal y tu nivel de conocimientos. Dedica tu energía a enseñarles y ayudarles a crecer; el retorno de ese tipo de inversión en su lealtad y rendimiento superará cualquier incremento salarial a medio plazo.

3. Asume la Responsabilidad sin Excusas

Como dice el clásico dicho popular: tienes que estar a las duras y a las maduras. Un gran líder es siempre aquel que da rápidamente un paso atrás frente a los éxitos, repartiendo el agradecimiento y el mérito colectivo; pero también es el primero en dar y asumir la total responsabilidad cuando hay fallos o crisis. Los malos mánagers dudan y se paralizan llegados a este punto únicamente por el pavor que tienen de comprometer su silla o su posición. Debes asimilar que ser el que planta cara en los tiempos difíciles está impreso en tu propio rol.

4. Jamás tomes Decisiones Unilaterales Ocultas

Exige la opinión de tu equipo, pregúntales su perspectiva y escúchales con suma atención antes de cualquier decisión importante de proyecto. Tu equipo maneja el día a día y puede aportarte valiosos matices reales desde las trincheras operativas. Es obvio que, al final de esa charla, la responsabilidad es tuya y la decisión final correrá por tu cuenta; pero darles cabida fomenta su motivación e involucración máxima. Pedir y escuchar diferentes perspectivas jamás te restará autoridad, todo lo contrario.

5. Conoce a los Tuyos más allá del currículum

¿De verdad sabes con quién compartes esas largas horas de oficina? Y no, no me refiero a conocer sus hard skills o qué programas de software manejan. Hablo de sus aspiraciones vitales, sus inquietudes formativas y de qué forma podrías acompañarlos a lograr esos anhelos extra-profesionales gracias a tu visión o contactos. Un buen director se toma tiempo humano para fomentar este conocimiento. No es puro sentimentalismo, la confianza que se genera creará un ambiente más sano que disparará la productividad colectiva por pura reciprocidad.

6. No exijas Ni Respeto Ni Confianza: Gánatelo

Uno de los fallos garrafales más comunes de los mánagers recién promocionados es exigir cierta sumisión o respeto irracional tan solo por lucir un cargo determinado en su firma de email corporativo. Emplear tu puesto de poder en vez de tus habilidades de liderazgo de personas es una actitud ruinosa. Palabras tóxicas o mensajes como "estoy completamente decepcionado" para avergonzar subordinados a menudo reflejan solamente tu inseguridad personal. Construye las bases firmes sobre la empatía y la comunicación mutua constante.

7. La Habilidad Suprema: Saber Decir NO a tus Jefes

Llegamos al apartado fundamental y conflictivo. En estructuras piramidales de corte clásico es dificilísimo ejecutarlo de manera fluida. Resulta que poseer el temple, los datos y la destreza diplomática para llevarle la contraria a la directiva de tu empresa es indiscutiblemente la destreza de liderazgo más infravalorada del tejido empresarial de hoy en día. Serás tú quien deba defender posturas a favor de las directrices u horarios acordados de tu equipo, aunque eso implique ciertos roces con gerencia; pero te asegurará el respeto reverencial, sólido y eterno dentro de tu departamento.

Escoge cada batalla cuidadosamente, tus superiores son quienes toman los rumbos finales a nivel corporativo, pero si implementas esta actitud asertiva, verás nacer a tu alrededor al equipo más determinado, firme y motivado que podrías pedir.