Si sientes que Windows 11 va lento al encender y te desespera la cantidad de tiempo que toma abrir cualquier navegador web o programa, este artículo es para ti. Esta enorme lentitud frena la productividad de miles de profesionales que día a día se preguntan cómo acelerar mi PC al máximo.

A menudo, el problema no es que a tu equipo de trabajo le falte potencia física, sino que existen bloqueos en el software de Microsoft. Te invito a conocer 4 trucos avanzados sobre cómo optimizar Windows 11 en solo unos minutos y mejorar el rendimiento de tu PC para volver a ser ágil.

1. Desactiva el Aislamiento del Núcleo temporalmente

El "Aislamiento del Núcleo" (Core Isolation) es un potente sistema de seguridad nativo integrado en Windows 11 cuya misión es proteger mediante la virtualización la memoria de ataques de programas maliciosos (malware). Mantiene un entorno seguro, pero el grandísimo inconveniente es que devora recursos brutos del procesador de manera salvaje.

Si eres diseñador, renderizas video pesado o necesitas potencia de cómputo para algún videojuego en las horas de descanso, te conviene detenerlo temporalmente: Vete a la lupa de inicio de Windows, escribe "Aislamiento del núcleo" y simplemente apaga la tuerca que dice "Integridad de Memoria" (requerirá un reinicio del sistema). Cuando finalices tu tarea y vayas a navegar por internet, lo más sensato es que devuelvas la palanca a su posición original para estar escudado.

2. Fuerza la aparición del Plan de Máximo Rendimiento

Los portátiles y ordenadores de marca vienen estrangulados de fábrica en el "Plan Equilibrado" para priorizar que no consumas factura de la luz o batería en vez de priorizar la velocidad. Deberás acudir a "Elegir un plan de Energía" y activar el "Alto Rendimiento".

¿No te aparece oculto este plan? No te preocupes. Pulsa Inicio, redacta CMD y pulsa segundo botón para "Ejecutar como Administrador". Cuando se te abra la pantalla negra técnica, simplemente pega el siguiente código mágico y al reiniciar tu magia el plan de Máximo Rendimiento reaparecerá:

powercfg -duplicatescheme e9a42b02-d5df-448d-aa00-03f14749eb61

3. Exprimiendo la Tarjeta Gráfica (GPU) por Hardware

Asegurémonos que es tu tarjeta de vídeo dedicada la que se encarga del cómputo gráfico pesado y no tu estresado procesador principal (CPU). Ve a Configuración de Windows > Sistema > Pantalla. Busca un pequeño enlace que indique Gráficos.

Allí deberás entrar en Cambiar la Configuración de Gráficos predeterminada y activar sin dudarlo la "Programación de GPU Acelerada por Hardware" y la Tasa de actualización variable. Adicionalmente, escoge en los desplegables de esa ventana tus aplicaciones o juegos más exigentes y ordénale a Windows de forma manual que los ejecute siempre con Preferencia de "Alto Rendimiento"; por defecto lo hace en un absurdo modo de 'dejame decidir por ti' que ralentiza las ejecuciones.

4. El Exterminio de Aplicaciones y Rastreadores (Bloatware)

Finalmente, el origen principal de la lentitud exasperante reside en la gigantesca cantidad de aplicaciones basura y servicios de espionaje o publicidad que Windows 11 trae instalados desde el minuto cero (Bloatware) corriendo ciegamente en segundo plano.

Te aconsejo fuertemente adentrarte en el panel nativo de Privacidad y Seguridad mediante Configuración. Pulsa en la categoría de "General" y borra de un plumazo los permisos vinculados a "Anuncios y rastreadores publicitarios". Deberás ir una a una por todas las pestañas de permisos eliminándolos si aprecias tu rendimiento (diagnósticos, ubicación, cámaras contextuales).

Pule y elimina toda esa "basura" instalada, reinicia por última vez, y estarás ante la máquina veloz que compraste el primer de día en la tienda.